José Iniesta: “Notes on Being”

NOTES ON BEING

 

Translated and read by Mike Baynham (University of Leeds)

 

To Francisco S. Cueco

 

There’s something in a house which goes beyond.

A life leans out its window, and it is dawn,

light spills over the world

like honey carefully poured

on that last slice buttered with bewilderment.

Look at the man

seated in an old chair,

the balcony is open to what was

for that is always the lost element in the breeze.

 

The birds know this and the clouds.

He has closed his eyes. For a long while now

he has closed his eyes

the better to hear within

the enormous silence of what is outside him.

 

The speechless enormity of having been.

 

 

Los apuntes del ser

 

A Francisco S. Cueco

Hay algo en una casa que transciende.

Una vida se asoma, y es el alba,

y la luz se derrama sobre el mundo

como la miel volcada con cuidado

sobre el último pan del desconcierto.

Mira al hombre sentado

en un sillón antiguo,

el balcón está abierto a lo que fue

porque siempre es del aire lo perdido.

 

Lo conocen las nubes y los pájaros.

Ha cerrado los ojos. Largamente

ha cerrado sus ojos

por escuchar más adentro

el enorme silencio de allá fuera,

 

la muda enormidad del haber sido.

 

Leído por el autor

Juan Frau García: “A un nome perdido no caminho”

 

A un nome perdido no caminho

 

Traduzido e lido por Georgia Turano Rodríguez (University of Leeds)

 

Já não tenho seu nome,

eu o perdi,

e agora

não sei mais como você se chama; procuro

pelos bolsos, no meu calendário,

no ar estagnado nas cortinas;

lembro-me de algumas letras, mas não sei em que ordem

devo juntá-las; continuo portanto,

procurando seu nome, e reviro

os móveis, a memória, os sapatos,

olho debaixo da cama, no espelho, no mundo

que envelhece pela janela.

Não consigo encontrá-lo.

 

Percebi esta manhã, folheando o álbum de fotos;

cada objeto tinha uma palavra:

árvore, torre, turista, nuvem, céu,

mas você era apenas um pronome,

era apenas ela:

blusa azul de alças, bolsa, óculos

de sol, sorriso, shorts…

e ela,

e você,

e como você se chamava,

e como eu a chamava em vão,

quando não respondia, quando estava longe

tanto quanto estão agora.

 

Não que eu queira lhe falar, sabemos bem

que não resta um minuto nos relógios

que rompemos, é apenas porque

gosto de saber onde ponho as coisas,

não vá ser que um dia dê de cara com seu nome

no momento menos indicado,

mas também porque noto um vazio escandaloso

na parte mais triste da língua:

onde antes ficava seu nome, agora há uma sombra

que dói quando muda o tempo,

que avisa quando vai chover

e garante uma noite interminável

de pupilas cravadas no escuro.

 

 

A un nombre extraviado en el camino

 

Ya no tengo tu nombre,

lo he perdido,

y ahora

no sé cómo te llamas; no lo encuentro

por los bolsillos, ni en mi calendario,

ni en el aire estancado en las cortinas;

recuerdo algunas letras, pero no sé en qué orden

debo juntarlas; sigo, por lo tanto,

buscándolo, y remuevo

los muebles, la memoria, los zapatos, me asomo

debajo de la cama, y al espejo, y al mundo

que envejece detrás de la ventana.

Tu nombre no aparece.

 

Lo noté esta mañana, viendo el álbum de fotos;

cada objeto tenía su palabra:

árbol, torre, turista, nube, cielo,

pero tú sólo eras un pronombre,

apenas eras ella:

blusa azul de tirantes, bolso, gafas

de sol, sonrisa, pantalones cortos…

y ella,

y tú,

y cómo te llamabas,

y cómo la llamaba cuando lo hacía en vano,

cuando no respondías, cuando estaba tan lejos

como ahora lo estáis.

No es que quiera llamarte, bien sabemos

que no queda un minuto en los relojes

que rompimos, es sólo

que me gusta saber dónde pongo las cosas,

que no me quiero dar contra tu nombre un día

en el momento menos indicado,

y que noto un vacío escandaloso

en la parte más triste de la lengua:

donde estaba tu nombre tengo un hueco sombrío

que duele cuando va a cambiar el tiempo,

que avisa cuando llega la estación de las lluvias

y asegura una noche interminable

de pupilas clavadas en lo oscuro.

Leído por el autor

Foto de @EDITORIALUS (Twitter)

Juan Frau García: “Corpo estranho”

 

Corpo Estranho

 

Traduzido e lido por Georgia Turano Rodríguez (University of Leeds)

 

Você aqui talvez seja acidente,

porque um dia andei com pés descalços,

porque então quis tocar forte o mundo

ali onde você estava

exatamente onde estava.

 

Talvez deva afastá-la do meu corpo,

tirá-la da minha pele com cuidado,

ou então permitir que o sangue brote,

o tanto que for necessário

o tanto que a chaga clame.

Você está aqui dentro,

é inegável

 

Minha farpa

 

Dentro de mim

habita um corpo estranho

que sempre doerá:

aqui dentro ou fora.

 

 

Cuerpo extraño

 

Tal vez estás aquí por accidente,

porque yo anduve un día con los pies descalzos,

porque quise tocar con fuerza el mundo

allí donde tú estabas,

en el lugar exacto en el que estabas.

 

Tal vez debo alejarte de mi piel,

retirarte de ella con cuidado

o dejando que brote la sangre cuanto quiera,

cuanto sea preciso,

cuanto la herida misma solicite.

 

Estás dentro de mí,

es innegable,

 

tú, mi astilla.

 

Estás dentro de mí,

un cuerpo extraño

que siempre va a doler:

adentro, afuera.

 

Foto de @EDITORIALUS (Twitter)

Pepa Torres

Pepa Torres
LA ARAÑA

 

 

En la puerta de su casa

muy temprano, esta mañana

ha colgado doña Araña

un grandísimo cartel:

 

Se corta, cose y apaña

Además……

te pongo el hilo.

 

Doña Araña, cazadora,

está muy trabajadora,

y como lo hace tan bien

ya tiene muchos encargos,

y se ha sentado a coser.

 

Para la pequeña Ardilla

una falda con puntillas.

Una capa con un lazo,

le pide el Escarabajo.

Don Zorro, tan presumido,

ha encargado un buen abrigo.

Y una caliente chaqueta

le ha pedido la Mofeta.

 

Pero lo más adecuado

que está haciendo doña Araña,

es un enorme pañuelo

que ha encargado el Elefante

porque está muy resfriado.

 

-¡Ay, cuánto trabajo hay,

no puedo ni descansar! .

-dice gimiendo la Araña

pegadita a su telar.

 

(Del inédito Animalísssimosss)

Marina Lomar

Marina Lomar
CIERRO LOS OJOS

 

 

Recuerdo

la voz grave del alba,

los paseos entre helechos

y, en sus dedos,

el aroma dorado de la luz.

 

Lo recuerdo todo,

incluso a mi madre,

 

cuando aún me quería.

Arrugado en el fondo del armario,

yace aquel vestido blanco,

y han caído las margaritas

de mis trenzas.

Todo se rinde al silencio.

 

Quiero doblegar la memoria,

desgarrar el collar gris de los días

 

y que me devuelva

un millar de amapolas.

María José Pastor

María José Pastor

 

A Julia Kristeva

 

 

1

 

Recorro ese trayecto hacia los verbos

que levitando en azar se engarzan y

en sus hilos mis alas catalizan

y enlazan la escritura.

 

Camino hacia el recinto en que hechos aire

desnacen de su esencia mientras yo

apenas soy presencia y desconozco

los signos convenidos.

 

Me deslizo a lo hondo buceando

en busca de la espuma el burbujeo

en busca del bullicio donde hierven.

 

Y observo con los párpados cerrados

cómo pulsan mis células de nieve

y cabalgan curiosas las palabras

a lomos de pegasos que se besan.

 

 

2

 

Me traslado sin brújula y a tientas

con los brazos tendidos como el ciego

que palpa hasta topar con lo seguro

y se mece y se cobija en la música

del esférico vientre de su madre.

 

 

3

 

Sargazos en el cuerpo

claustro materno sedas

lamidos sargazos de infancia limbo.

 

Ingravidez de luna

arteria umbilical

sin sed de soluciones

letargo de ignorancia.

 

 

4

 

Pulsión que nos persigue

rabiando hasta la muerte

que fuimos escindidos .

 

Y por eso tus brazos…

tus brazos los abrazos

las olas los sargazos

tu sexo donde apago mis vaivenes

donde por fin se esfuma mi conciencia.

 

Un ámbito de síntesis

espacio en que sacudo

mis membranas porosas y el perfume

de mis humores flota en lo sagrado

ancestro que se incrusta en nuestros átomos

aroma que en el aire es innombrable.

 

 

Juan Pablo Zapater

Juan Pablo Zapater
LA EXTRAVIADA

 

 

Tu voz me conmovió desde el principio,

cuando apenas tu idioma conocía

y llenabas con nuevos evangelios

la bóveda del alma.

 

Aquellos cantos mágicos tan tuyos

sonaban como música traída

de un reino prodigioso, como rezos

que buscaban un dios

escondido entre pétalos de rosa.

 

Juré tomar tus hábitos y anduve,

descalzo y penitente,

en mi humilde labor de escribanía.

Yo quería imitarte: por las noches

me sentaba a tu lado y de mi pecho

se escapaban también aves azules.

 

Eras tan especial, tan poderosa,

que pronto decidí afrontar contigo

los momentos de duda, los reveses

del amor y la vida, circundados

de encierro y soledad. Yo te llamaba

espadas como labios, la voz a ti debida,

canción desesperada y otros nombres

preciosos como esos.

 

Mas algo en mí cambió y en veinte años

dejé de convocarte y me entretuve

montando otros caballos de batalla.

Olvidé la ternura de tus brazos

y también su desnuda fortaleza.

 

¿Fui yo quien te perdí? Nadie te huye

si no le das la espalda, si no cesas

de decirle al oído esas verdades

que sólo tú conoces.

Qué larga fue la noche de tu ausencia,

qué enferma de silencio.

 

Hoy has vuelto, tan honda y luminosa

como yo te recuerdo, sin dejarme

ni entonar un reproche.

 

Y el verso que derramas en mi frente,

hecho de luz cantada y viento dulce,

renueva mi bautismo con su lluvia

de benditas palabras.

 

 

(Del libro La velocidad del sueño)

Juan Pardo

Juan Pardo
LA CASA DE MADERA SOBRE EL ÁRBOL

 

 

Donde nuestra memoria pide asilo

siempre habrá un nido al que trepar en busca

de un polluelo emplumado y una rama

quebradiza que nos traiga de vuelta

a la realidad de los semáforos

y las prohibiciones de los años.

Cosas de niños, árboles y pájaros,

la infancia es un país que ya no existe.

Juan Noyes

Juan Noyes
SUMA SOLAR

 

 

Para Marta, in memoriam,

                        y para Andrés Sánchez Robayna.

 

No separes, Señor, así en los cielos, a quien ha consagrado tan altamente amor, aquí en las secas rocas, con las saetas de un sol de cristal.

De ese sol malherida la añoranza de un cuerpo, y en la academia del llorar cansado por la que fue la mitad de sí mismo.

Aquí sella los labios, buscando en mar océana fundamento y castillo para el huerto angustioso. ¡Locura transformada en la forma más alta de razón!

Aquí sella los labios, la resurrección de la carne anhela, con la pujanza de este ser ahora, con la añoranza de este ser vivísimo.

Con la añoranza de este ser vivísimo, y en la pasión ascensional del cántico, caen los requiebros del agua pura.

Caen los requiebros del agua pura, evocando un día de aire, en la torre.

 

 

24 – 25 de diciembre y 2015

 

José Iniesta

José Iniesta
AMOR EN EL BALCÓN                                       

 

 

De nuevo es el amor quien me sostiene.

Por él estoy despierto y me levanto

en medio de la noche,

descorro las cortinas,

y un ímpetu me empuja a salir fuera,

al silente balcón de los desvelos.

 

Soy savia que no finge su principio,

la tensión penetrando más adentro

su obstinada raíz entre las rocas

para ser en la rama del otoño

primavera y raudal de tanta vida,

la danza por el aire de las hojas,

el fruto suspendido en su sabor.

 

Flechado estoy sin tiempo y decidido.

Vigilo por amor, sin pensamiento,

los astros de la noche por más verte,

me apoyo en la baranda frente al mundo.

Y el mundo, no presiente mi alegría,

ignora las palabras

ardidas en el cántico

que anhelan balbucir en su vislumbre

tu nombre que se nombra en el silencio

con verdad y belleza.

 

De nuevo es el amor quien me sostiene.

Tan sólo por amor alcé esta casa,

dispuse la arboleda en el jardín,

dejé manar la fuente hasta la piedra

pulida de la sed y las derrotas.

Ingreso en el espacio enamorado.

Transito por la alcoba de mi dueño,

y es vida lo que vivo al acercarme

al presente perfecto de tu abrazo,

al dulce son seguro

desde tu aliento siempre.