José Manuel Regal

José Manuel Regal
PASAJERO DE LA HISTORIA

 

 

Esta cruz de silencio

que me hiere a diario

Interfiere cuanto soy,

alimenta los miedos enquistados

en la espesura del alma;

hurga en la sangría de todas mis derrotas

hasta caer rendido en la indiferencia,

esa que me empuja mi muerte cada tarde.

La textura el alba anaranjado

me hizo rehén del tiempo

en los relojes dormidos;

del desplome de los sueños

sobre un lecho de inquietudes muertas,

vienen los fantasmas  a anunciarse

en el portal de mi historia.

Sólo detrás de los espejos

desenmascaro  mi rostro,

tiendo los poemas a sol y me quedo solo

en este lento otoño de mis ojos.

 

Ahora que soy yunque,

golpean sobre mí, cual campanas

a la hora del Ángelus,

los temores y remordimientos al unísono

mientras la noche, presagia tempestades

y, llegan a mí, como una fatiga de gaviotas,

pecados antiguos

en la desembocadura justa de los sueños.

Llevo, como frutas amargas,

versos que delatan los pasos de mi infancia.

Luces frías

y vientos que salpican

el perfil de la inocencia

y las palabras calladas

a lo largo de los años.

Mi infinito extravío

sigue presente en mi estatura.

Me busco por las anchas avenidas

de la vida  y no hallo más

que sombras extintas del pasado.

 

 

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