Isabel González Gil: “Lui ti dice”

 

 

 

Poesia tradotta da Federica Zenobi (Università degli Studi di Macerata) e letta da Francesca De Presa

 

 

Lui ti dice

il tempo sta cambiando

è magnifica questa luce  si avvicina la primavera

Non ti dice 

che gli si è sfigurata la faccia in sogno la 

scorsa notte

che teme che gli crescano le arpie 

come ad altri le unghie dei piedi o la voglia di viaggiare

Ti dice 

con questo tempo non posso fare lezione

sto cercando lavoro per me

Ti spiega

i progetti che annota la mattina magari

il pinot che comprò al supermercato

e si lamenta del tempo aspettando

e dei prezzi che salgono

Non menziona

che si fida e non si fida

che ha sentito

il malato e il codardo e il frustrato

spuntare dalla sua bocca

No, lui ti dice 

vedo opzioni

il presidente di turno

Non ti dice 

che conta solo sulla sua pelle tredici fantasmi

che oggi fa colazione in braccio a un’altra mentre ti dice 

è magnifica questa luce

No, non ti dice 

E le parole ci ombreggiano come navi

vuote

che lasciano sagome bianche in questa sponda

 

Entrambi guardiamo

oltre una finestra diversa della stessa stanza

 

la tua dà a Nord

su una nomade che lotta

per la sua capanna e cibo

strade dell’Arizona

picchi dell’Huascarán

paramo di Oceta 

dune del deserto di Tirari

sole di mezzanotte in Alaska

 

la mia finestra dà a Sud-est

e oltre sogna altri paesaggi

dove la luce diventa dorata

tra pini e acacie

odora di resina, alghe e roccia salmastra

di umida freschezza della terra

per i sentieri si sentono

gli dei del mediterraneo

sono tornati

all’agorà e alla cetra

 

dalla finestra di un’altra stanza

in cui stiamo in silenzio

 

 

 

 

Él te dice

el tiempo está cambiando 

es magnífica esta luz   se acerca la primavera

No te dice

que se ha desfigurado la cara en sueños la última noche

que teme que le crezcan las arpías 

como a otros las uñas de los pies o las ganas de viajar

Te dice

con este tiempo no puedo dar clase

estoy buscando trabajo de lo mío

Te explica 

los proyectos que anota para mañana tal vez

el ribera que compró en el supermercado

y se queja del tiempo esperando

y de los precios que suben

No menciona

que confía y no confía

que ha sentido

al enfermo y al cobarde y al frustrado

asomando por su boca

No, él te dice 

veo opciones

el presidente de turno 

No te dice

que cuenta solo en su piel trece fantasmas

que hoy desayuna en brazos de otra mientras te dice

es magnífica esta luz

No, no te dice

Y las palabras nos ensombrecen como barcos vacíos 

que dejan siluetas blancas en esta orilla

 

Cada uno miramos

tras una ventana distinta de la misma pieza

 

la tuya da al Norte

a un nómada luchando 

por su cabaña y sustento

carreteras de Arizona

picos del Huascarán 

páramos de Ocetá 

dunas del desierto de Tirari

soles de medianoche en Alaska

 

mi ventana mira al Sudeste

y tras ella sueña otro paisaje

donde la luz se vierte dorada 

entre pinos y acacias

huele a resina, algas y roca salobre

a frescor húmedo de la tierra 

por los caminos se escucha

a los dioses del mediterráneo 

han regresado

al ágora y a la cítara

 

por una ventana distinta de esta pieza

en la que tanto callamos

 

 

Leído por Antonio Martínez Arboleda

Fotografía de José Amador Martín (Crear en Salamanca)

Omar García Obregón: “Between Classes, Races and Borders”

Translated and read by Parvati Nair (Queen Mary University of London)

 

BETWEEN CLASSES, RACES AND BORDERS

 

In the natural separations

That were invented by the gods,

Arbitrary, bloodless utopians,

Creators of some kind of federalism

That usurped the universal dream,

The word arrived generously,

To unite without convincing, for disagreeing

From the depths of the disheartening,

Forged through race and class struggles

In trans-border cooperation

As in a Europe united through disunity

Broken by the Bosphorus and the Urals.

 

Sovereign discontinuity

Lays the siege of fire open to us pyrallises

Who die beyond borders

Set by the boarding of a pirate

Who leads a snoozing ship.

 

Home no longer exists in my Transnistria;

Peace was broken in Kosovo, in Bosnia.

 

There is no longer a hiding place in Kashmir,

A linchpin between Ethiopia and Eritrea,

An undue contact in Darfur

That resounds with the drums of Niger,

A fire against the partiality

That sets its traces with discord

To raise walls, walls, walls,

Endless walls in the Sahara,

The desert stillness of the sands

That separate Algeria from Morocco.

 

The world shows solidarity if from afar

It is not taxed for the mosaic

That sets its borders like Columbus

Ready to enrich himself if they do not come,

If they ransack life step by step

Till they purify their wealth

So that they may enter the kingdom of heaven.

 

What happens when they display their miseries

And appear at the world’s doors

Violating hydrotopography

To state that we are Amerindians, Blacks,

United to whites, zambos, mulattoes

Who sully borders.

 

In fourteen hundred and ninety-four

The Church distributed states

And creed separated regions

With the caprice of the meridians.

 

There is the moral obligation to recall

In the face of vanity’s bonfire.

 

Nationalism and colonization,

Two faces of one coin,

Recall the Easter Rebellion,

While the world turns on an axis

That uselessly repeats itself without stopping

At the borders’ end.

 

We have to forge passports

And transgress fear through barbed wire

That others insist on raising.

The crossing requires plundering

the surfaces of life itself,

accumulating all the money we have,

though our efforts may not be compensated

when what awaits you is another workhouse

and a certain compromise of freedom.

 

Here hope that breaks bread

in realities does not go unscathed.

Dreams no longer fill the Host

When the sea is the border, with no destination known,

Imaginary icon of the life

Of a migrant expelled by paths

That stitch together the painful interface

Of a wound sealed after a crossing.

 

 

ENTRE CLASES, RAZAS Y FRONTERAS

 

En las separaciones naturales

que fueron inventadas por los dioses,

incruentos utopistas arbitrarios,

creadores de algún federalismo

usurpador del sueño universal,

generosa llegaba la palabra,

a unir sin convencer, por discrepar

con la profundidad del desaliento,

forjado en luchas de razas y clases

en cooperación transfronteriza

cual una Europa unida en desunión,

rota por el Bósforo y los Urales.

 

La soberana discontinuidad

tiende el cerco de fuego a las piraustas

que morimos allende las fronteras

que tiende el abordaje de un pirata

que dirige un navío en duermevela.

 

El hogar ya no existe en mi Transnistria;

la quietud se rompió en Kosovo, en Bosnia.

 

Ya no hay un escondite en Cachemira,

un foco entre Etiopía y Eritrea,

un desmedido contacto en Darfur

que lata con los tambores del Níger,

un fuego contra la parcialidad

que fija en desacuerdo sus trazados

para levantar muros, muros, muros,

interminables muros del Sahara,

la desierta quietud de las arenas

que separan a Argelia de Marruecos.

 

El mundo es solidario si de lejos

no paga los tributos del mosaico

que planta sus barreras cual Colón

dispuesto a enriquecerse si no vienen,

si saquean la vida paso a paso

hasta purificarles sus riquezas

para que entren al reino de los cielos.

 

Qué pasa cuando esgrimen sus miserias

y a las puertas del mundo se aparecen

violentando la hidrotopografía

para afirmar que somos indios, negros,

unidos a blancos, zambos, mulatos

quienes adulteramos las fronteras.

 

En mil cuatrocientos noventa y cuatro

la Iglesia repartía los estados

y la fe separaba las regiones

con el capricho de los meridianos.

 

Hay la obligación moral del recuerdo

ante la hoguera de las vanidades.

 

Nacionalismo y colonización,

como únicas caras de una moneda,

recuerdan el Alzamiento de Pascua

mientras el mundo gira sobre un eje

que se repite inútil sin cesar

en la delimitación de fronteras.

 

Hay que falsificar los pasaportes

y traspasar el miedo en alambradas

que los otros se empeñan en poner.

El trámite requiere saquear

las superficies de la vida misma,

juntar todo el dinero que se tenga,

aunque no se compensen los esfuerzos

cuando lo que te espera es otro ergástulo

y cierta libertad comprometida.

 

Aquí no queda ilesa la esperanza

que parte su pan en realidades.

Ya la hostia no preña de ilusiones

cuando el mar es la frontera, sin rumbo,

icono imaginario de la vida

de un migrante expulsado por caminos

que cosen la dolorosa interfaz

de una herida sellada tras un puente.

 

De Fronteras: ¿el azar infinito? [Borders: An Infinite Game of Dice?] (Leiden: Bokeh, octubre 2018)

 

Leído por el autor

 

 

 

 

 

Lola Nieto: “Formula to Travel to the Voice-Remoteness”

 

Translated by Noèlia Díaz Vicedo and read by Suzanne Zammit

 

FORMULA TO TRAVEL TO THE VOICE-REMOTENESS

 

The world is coming to an end. Presence is the putrid staging of life. There is no noun of being. There is no noun of not being. The voice is never only one. Singularity follows excessively. The volcanic and miniature voice attends. The most miserable jewel is a shell that shapes the worlds with voices. The world is the most miserable jewel. What we need to do is to find ways of researching the voice at the heart of the archaic repulsion in order to draw a sound of dazzling and unlettered thought.  Lexis becomes a putrid staging of life. The beast-voice dismounts in layabout songs of sound. Voices created the fabric of life. Hold up the wild. At the cove of voice-heat, the pendulum-condition voice holds up a constant

Irrigation of algorithms and mutations of the beast-voice. Various collections of them distil the voice-remoteness in a purple acuteness of some elementary evidence. It is not appropriate. At the dense jungle is difficult to foresee anything. The voice is cartography at the cove of our time. Voices are diminished, they are on the other side. A traverse-voice becomes the strictest fury. This ambition shapes a branch of the irrational-openness Woods. Nothing prevails. A promoted faulty system. Inside the traverse-voice flutter around the toothless beast-voices on the verge of proceeding far away. The process of rhythm mirrors a fish and scales. Neither the voices can die nor live only to heal.

 

 

FÓRMULA PARA EL VIAJE A LA VOZ-LEJANÍA

 

El mundo se está acabando. La presencia es la putrefacta escenificación de la vida. No hay sustantivo de ser. No hay sustantivo de no ser. La voz nunca es una. La singularidad sucede excesiva. La voz acude volcánica y miniatura. La joya más mísera es una cáscara de maleabilización de los mundos a través de las voces. El mundo es la joya más mísera. Se trata de encontrar medios de investigación de la voz en el seno de las repulsiones arcaicas para trazar un pensamiento sonoro, fulgurante y ágrafo. La lexía es la putrefacta escenificación de la vida. La voz-bestia descabalga en cánticos de manta de sonoridad. Las voces crearon el tejido de la vida. Sostener lo salvaje. En la ensenada de la voz-calor, sostiene la voz péndulo-condición una irrigación

constante de algoritmos y mutaciones de las voces-bestia. Varias acumulaciones de ellas destilan la voz-lejanía en una purpuración de la agudescencia y la prueba de algo elemental. No procede. En la selva densa es difícil ver a lo lejos. La voz es la cartografía en la ensenada de nuestro tiempo. Las voces tienen un significado por debajo, en el otro lado. Una voz-atravesamiento constituye la furia más estricta. Esta ambición contornea una rama en la arborescencia de la abertura-irracional. Nada prevalece. Un sistema de fallo promovido. Dentro de la voz-atravesamiento revolotean desdentadas las voces-bestia a punto de proceder en lejanía. La ritmificación se parece a un pez y sus escamas. Las voces no pueden morir ni vivir para sólo sanar.

Recitado por la autora en un aeropuerto

Pascual Casañ

Pascual Castañ
LA RAÍZ DE LO QUE NO NOS QUEDA

 

 

Ese tiempo que no es el que nos queda,

ese hueco que pese a todo nos custodia,

esa precaria línea

que fracciona la vida en dos mitades,

nos exige vivir lo que transcurre,

me advertías.

 

Vivir. Sin deserción. Y una cierta lujuria.

 

Porque tal vez el mundo se disperse.

Y vuelva a excomulgar

sin que nos guarde un sitio.

 

Vivir lo que va estando,

hacia fuera,

como la luz que echa raíces

en una huella sin memoria.

Mila P. Villanueva

Mila Villanueva
RESQUEBRAJAR Y REGRESAR

 

 

RESQUEBRAJAR

 

El agua del río permanece inmóvil.

Alguien avanza con sigilo.

 

No hay rastro benigno en esta noche.

Se oye saltar a un pez.

Como un cuchillo clava en el agua

su lomo plateado

y rompe la negrura de esta noche extraña.

 

Es el largo tiempo de Bo.

 

REGRESAR

 

De nuevo el principio.

Después del tiempo de Bo

es el dulce momento del regreso.

El trueno está dentro de la tierra.

La tierra se ha vuelto sagrada.

 

Las golondrinas adornan los tejados.