María Paz Moreno: “Seventeen”

Translated by Eleanor Barton, Will Challis, Saisha Gulamhussein and Katie Hodgson. Read by Will Challis (University of Leeds).

Seventeen

 

The number seventeen bus

takes me from the university into town.

The city, any city of the rich North,

moves laboriously, buried under the snow

and accustomed to the cruelty of thermometers.

 

Still shivering, I hand over the coins

in exchange for the privilege of human warmth

and the condensation on the windowpanes. I pay,

thankful for having been saved

from my shipwreck adrift on the frozen sea.

 

I am not Black. I am not Black. Dozens of eyes

gnaw at me like frenzied fish

fighting over a feed. I sit down in silence.

I think about García Lorca and the king of Harlem,

I think about Blackness and beauty,

I think about the creases around their mouths,

about the oasis in the palms of their hands

and the untameable curls of their hair.

 

They do not know it, but there is something telluric

in the way their words and skins brush against each other

in the survival instinct

that becomes music and large families,

covering the cracked walls in the poorest neighbourhoods

with love and violence.

 

I make a mental note:

There is nothing more spiritual in America than Black folk.

 

At the immigration office,

while filling in forms

they want to know the colour of my eyes.

And then of my hair, too. Finally

they offer me various boxes to indicate,

bluntly, what is my race: White?

 

It would be difficult to summarise the history of Spain

and explain to them that I am neither white nor Black,

I am made of different bloods and peoples;

that my nose is Jewish, my features maybe Arab

and my surname, Moreno, possibly Castilian.

 

It occurs to me that they are not interested

and, besides, it doesn’t fit in their boxes. In defeat,

I declare myself part of the victorious race.

 

But I think of Black folk with envy at

the profound kinship that defines

and protects them,

because at least

they know of the pride of being different

and not being able to hide it.

And not wanting to either.

 

 

Leído por la autora

Diecisiete

 

El autobús número diecisiete

me lleva de la universidad al centro.

La ciudad, una cualquiera del Norte rico,

se mueve trabajosamente, sepultada bajo la nieve

y acostumbrada a la barbarie de los termómetros.

 

Aún tiritando, entrego las monedas

a cambio del privilegio del calor humano

y el vaho en los cristales. Pago

agradecida por haber sido salvada

de mi naufragio a la deriva en un mar helado.

 

No soy negra. No soy negra. Decenas de ojos

me mordisquean como peces ávidos

disputándose el alimento. Me siento en silencio.

Pienso en García Lorca y en el rey de Harlem,

pienso en la negritud y en la belleza,

pienso en las arrugas alrededor de sus bocas,

en el oasis de las palmas de sus manos

y los rizos indomables de su cabello.

 

Ellos no lo saben, pero hay algo telúrico

en la manera en que se hablan y se rozan,

en el instinto de supervivencia

que se hace música y familia numerosa,

cubriendo de amor y de violencia

las paredes agrietadas de los barrios más pobres.

 

Anoto mentalmente:

los negros son lo más espiritual de América.

 

En la oficina de inmigración,

al rellenar formularios

quieren saber el color de mis ojos.

También el de mi pelo. Por último

me ofrecen varias casillas para que indique,

sin más rodeos, cuál es mi raza: ¿Blanca?

 

Sería difícil resumirles la historia de España

y explicarles que no soy blanca ni negra,

que estoy hecha de sangres y de pueblos distintos;

que mi nariz es judía, mis rasgos tal vez árabes

y mi apellido, Moreno, posiblemente castellano.

 

Se me ocurre que no les interesa

y además no encaja en las casillas. Resignada,

me declaro parte de la raza victoriosa.

 

Pero pienso con envidia en los negros

y la hermandad profunda que les define

y les protege,

porque al menos ellos

saben del orgullo de ser distinto

y no poder ni querer ocultarlo.

 

(Geografía enemiga. Los dones perversos. Zaragoza: Libros del
Innombrable, 2005)

Sitio web de la autora: https://www.mariapazmoreno.com/

María Paz Moreno: “The Obstinance of Water”

Translated by Julia Behan, Evelyn Blackwell and Emily James (University of Leeds). Read by Evelyn Blackwell 

 

The Obstinance of Water 

 

The hunger of the birds 

is not sated by the dawning of spring. 

 

Today I went down to the river 

to ask her for her certainty, 

for her testimony,  

for her strength to carry logs and branches. 

 

Standing on the bridge  

I listen to her rising froth’s furious speech. 

 

Words are water. Hope is water. 

Relentless flow, undeterred by obstacles 

preaching perseverance by example 

and sacred obstinance in every swirl. 

 

Ohio River, 

I will tattoo your name on my skin if you tell me what you know. 

If you share with me your ancient knowledge, 

the current’s eternal impulse 

which gives you meaning. Tell me whether your murmurs 

are an extinct language, an ancestral cry 

or a lullaby.  

 

 

Tell me if you still hold on to the memory  

of those who crossed you, furtive, 

in their desperate leap to the other side.  

No more shackles, no more whips, behind  

the fields of white flowers over their shoulders, 

hands calloused from drying tobacco under the Southern sun. 

 

Tell me,  

did you cry with them when they reached the other side? 

 

To be alive, to be free like a river 

while a sparrow picks at the bushes, 

plucking off, with light precise pecks, 

the small red berries that pepper the branches. 

 

Leído por la autora

Obstinación del agua

 

El hambre de los pájaros

no se sacia al llegar la primavera.

 

Hoy he bajado hasta el río

a preguntarle por su certeza,

por su papel de testigo,

por la fuerza con que empuja troncos y ramas.

 

De pie sobre el puente

escucho el discurso furioso de su espuma alzada.

 

La palabra es agua. La esperanza es agua.

Fluye imparable, indiferente a los obstáculos

predicando persistencia con el ejemplo

y obstinación sagrada con cada remolino.

 

Río Ohio,

me tatuaré tu nombre si me cuentas lo que sabes.

Si compartes conmigo tu saber antiguo,

el impulso eterno de la corriente

que te da sentido. Dime si tu rumor

es idioma extinto, grito ancestral

o canción de cuna.

 

Dime si aún guardas el recuerdo

de quienes te cruzaron, furtivos,

en su salto desesperado al otro lado.

No más grilletes, no más látigos, atrás

los campos de flores blancas sobre la espalda,

las manos agrietadas de secar tabaco bajo el sol sureño.

 

Dime,

¿lloraste con ellos cuando alcanzaron la otra orilla?

 

Estar vivo. Ser libre como un río

mientras un gorrión picotea los arbustos

arrancando con golpes leves y precisos

pequeñas frutas rojas que perlan las ramas.

 

(Amiga del Monstruo. Sevilla: Renacimiento, 2020)

Sitio web de la autora: https://www.mariapazmoreno.com/