Roxana Crisólogo Correa: “I’d like to ride away on a Vespa”



Translated by Andrew Bell, Clara Cruz, Joshua Davies, Encarnación Jiménez and Francesca Kosmirak . Read by Francesca Kosmirak (University of Leeds)


i’d like to ride away on a vespa


I’d like to ride away on a vespa

But then I met Austen

5 years.

No passport.

A family to feed.


Forget about the vespa, I came here 

to write about Austen,

no border control,

to ponder Austen’s words,

to contemplate Austen,

to see through his eyes the sights that washed ashore.


I wanted to take off without a care in the world,

basking in the sun’s soft touch,

to lose myself on a vespa,

to disappear down the labyrinthine streets

into oblivion.


They call the woman who writes bella,

I call myself something more human 

but I hold my words back.


The buzzkill, yes

I drown them with questions, baked and bronzed under

the burning sun.



No, they tell me the time has not yet come. 

Follow the light.

I close my eyes, feel the vespa ignite

and fly across the hills as I head towards Taormina. 

I look upon the soft fingers of stone

deep in turquoise clutches,


shining little fish swept along by the sea.





Poema leído por la autora


Me gustaría ir sobre una vespa


Me gustaría ir sobre una vespa

pero me topé con Austen 

5 años 

sin pasaporte  

una familia que alimentar

yo quería olvidar sobre la vespa que llegué aquí  

para escribir la historia de Austen  

sin tener que cruzar una frontera 

pensar en las palabras de Austen 

imaginar a Austen 

sacarle de los ojos las miradas que varó el mar 


quería volar como todos los que vuelan despreocupados 

sobre la suavidad del sol 

perderme sobre una vespa  

virar en callecitas escurridizas  

como la desmemoria  


Le llaman bella a la mujer que escribe  

yo me llamo algo más humano 

pero me guardo mis palabras 


La aguafiestas   sí  

vengo a llenarles de preguntas que sol embarra de aceite  

para broncear 



no es el momento me dicen    

 Toma la ruta del sol  

cierra los ojos    siente    enciende la vespa  

y vuela sobre las colinas camino a Taormina 

Mira los suaves dedos de las piedras  

aferrados a una profundidad turquesa 


luminosos pecesitos que el mar arrastra. 

Roxana Crisólogo Correa: “Daughter”



Translated by Clara Cruz, Ruth Hill, Encarnación Jiménez, Daisy King and Lucy Thompson. Read by Lucy Thompson (University of Leeds)




you have decided to embark on a journey beyond reason

you have told me that between reason and your destination

lies something more than a seven hour journey


without a shared language


no-one understands why I let you migrate

go to the other side


A well-behaved girl should first be sure of herself


she should know her history

define her boundaries


A Turkish flight attendant will tell you that the journey

is not really what it seems

she will tell you that it is more like a kind of homecoming


Just like birds

we know the right moment

we rise and we fall

ascend and descend

from the plane

with the dream that the world is ours


There will always be someone waiting for you behind the arrival gate

someone with flowers and balloons

reaching out a hand so you can make the leap of faith

to this side of the sand

and the haze

there will always be someone who promises to take you to this other side

of feelings

in a fleeting journey


Do not forget your mother’s advice

you who saw her run from one immigration control to another


We rise and we fall

we ascend and descend from the plane

with the dream that the world is ours.





Poema leído por la autora





has decidido emprender un viaje más allá de la razón

me has comunicado que desde la razón hasta allí

son algo más de 7 horas de viaje


sin que medie lenguaje en común


nadie entiende por qué te dejo migrar

ir al otro lado


La niña primero debería mirarse el ombligo


debería conocer su historia

definir sus latitudes


Una azafata turca te explicará que el viaje

no es en realidad lo que parece

te dirá que más bien se trata de un retorno


Igual que las aves

sabemos el momento indicado

subimos y bajamos

ascendemos y descendemos

del avión

con la ilusión de que el mundo es nuestro


Siempre habrá alguien que te espere detrás de la puerta de salida

alguien que con flores y globos

te extienda una mano para que des el salto mortal

a este lado de la arena

y la neblina

siempre habrá alguien que prometerá llevarte a este otro lado

de sensaciones

en un viaje fugaz


No olvides los consejos de tu madre

tú que la viste correr de un control de inmigración a otro


Subimos y bajamos

ascendemos y descendemos del avión

con la ilusión de que el mundo es nuestro.

Omar García Obregón: “Between Classes, Races and Borders”

Translated and read by Parvati Nair (Queen Mary University of London)




In the natural separations

That were invented by the gods,

Arbitrary, bloodless utopians,

Creators of some kind of federalism

That usurped the universal dream,

The word arrived generously,

To unite without convincing, for disagreeing

From the depths of the disheartening,

Forged through race and class struggles

In trans-border cooperation

As in a Europe united through disunity

Broken by the Bosphorus and the Urals.


Sovereign discontinuity

Lays the siege of fire open to us pyrallises

Who die beyond borders

Set by the boarding of a pirate

Who leads a snoozing ship.


Home no longer exists in my Transnistria;

Peace was broken in Kosovo, in Bosnia.


There is no longer a hiding place in Kashmir,

A linchpin between Ethiopia and Eritrea,

An undue contact in Darfur

That resounds with the drums of Niger,

A fire against the partiality

That sets its traces with discord

To raise walls, walls, walls,

Endless walls in the Sahara,

The desert stillness of the sands

That separate Algeria from Morocco.


The world shows solidarity if from afar

It is not taxed for the mosaic

That sets its borders like Columbus

Ready to enrich himself if they do not come,

If they ransack life step by step

Till they purify their wealth

So that they may enter the kingdom of heaven.


What happens when they display their miseries

And appear at the world’s doors

Violating hydrotopography

To state that we are Amerindians, Blacks,

United to whites, zambos, mulattoes

Who sully borders.


In fourteen hundred and ninety-four

The Church distributed states

And creed separated regions

With the caprice of the meridians.


There is the moral obligation to recall

In the face of vanity’s bonfire.


Nationalism and colonization,

Two faces of one coin,

Recall the Easter Rebellion,

While the world turns on an axis

That uselessly repeats itself without stopping

At the borders’ end.


We have to forge passports

And transgress fear through barbed wire

That others insist on raising.

The crossing requires plundering

the surfaces of life itself,

accumulating all the money we have,

though our efforts may not be compensated

when what awaits you is another workhouse

and a certain compromise of freedom.


Here hope that breaks bread

in realities does not go unscathed.

Dreams no longer fill the Host

When the sea is the border, with no destination known,

Imaginary icon of the life

Of a migrant expelled by paths

That stitch together the painful interface

Of a wound sealed after a crossing.





En las separaciones naturales

que fueron inventadas por los dioses,

incruentos utopistas arbitrarios,

creadores de algún federalismo

usurpador del sueño universal,

generosa llegaba la palabra,

a unir sin convencer, por discrepar

con la profundidad del desaliento,

forjado en luchas de razas y clases

en cooperación transfronteriza

cual una Europa unida en desunión,

rota por el Bósforo y los Urales.


La soberana discontinuidad

tiende el cerco de fuego a las piraustas

que morimos allende las fronteras

que tiende el abordaje de un pirata

que dirige un navío en duermevela.


El hogar ya no existe en mi Transnistria;

la quietud se rompió en Kosovo, en Bosnia.


Ya no hay un escondite en Cachemira,

un foco entre Etiopía y Eritrea,

un desmedido contacto en Darfur

que lata con los tambores del Níger,

un fuego contra la parcialidad

que fija en desacuerdo sus trazados

para levantar muros, muros, muros,

interminables muros del Sahara,

la desierta quietud de las arenas

que separan a Argelia de Marruecos.


El mundo es solidario si de lejos

no paga los tributos del mosaico

que planta sus barreras cual Colón

dispuesto a enriquecerse si no vienen,

si saquean la vida paso a paso

hasta purificarles sus riquezas

para que entren al reino de los cielos.


Qué pasa cuando esgrimen sus miserias

y a las puertas del mundo se aparecen

violentando la hidrotopografía

para afirmar que somos indios, negros,

unidos a blancos, zambos, mulatos

quienes adulteramos las fronteras.


En mil cuatrocientos noventa y cuatro

la Iglesia repartía los estados

y la fe separaba las regiones

con el capricho de los meridianos.


Hay la obligación moral del recuerdo

ante la hoguera de las vanidades.


Nacionalismo y colonización,

como únicas caras de una moneda,

recuerdan el Alzamiento de Pascua

mientras el mundo gira sobre un eje

que se repite inútil sin cesar

en la delimitación de fronteras.


Hay que falsificar los pasaportes

y traspasar el miedo en alambradas

que los otros se empeñan en poner.

El trámite requiere saquear

las superficies de la vida misma,

juntar todo el dinero que se tenga,

aunque no se compensen los esfuerzos

cuando lo que te espera es otro ergástulo

y cierta libertad comprometida.


Aquí no queda ilesa la esperanza

que parte su pan en realidades.

Ya la hostia no preña de ilusiones

cuando el mar es la frontera, sin rumbo,

icono imaginario de la vida

de un migrante expulsado por caminos

que cosen la dolorosa interfaz

de una herida sellada tras un puente.


De Fronteras: ¿el azar infinito? [Borders: An Infinite Game of Dice?] (Leiden: Bokeh, octubre 2018)


Leído por el autor