María Pilar Pastor: “Volo di carta”

 

 

 

Poesia tradotta e letta da Ester Zamboni (Università degli Studi di Trento)

 

Volo di carta

 

Con un ripetuto frullare

d’ali sul corpo

scaricano gli uccelli

la pioggia che le tarpa

dopo il temporale.

 

Suona la frenesia dello stormire

come i fogli di un libro

che, mossi dal vento,

volano da una pagina all’altra

producendo il secco e crepitante

cascare di un canto.

 

Un volo di carta nell’uragano sono

e il mio canto nella tua tempesta.

 

 

Ave de papel

 

Con un repetido batir

de alas sobre el cuerpo

se desprenden las aves

de la lluvia que les lastras

tras el temporal.

 

Suena el frenesí de su aleteo

como las hojas de un libro

que, movida por el viento,

vuelan de una página a otras

produciendo los secos y crujientes

racimos de un canto.

 

Un ave de papel en un huracán soy.

Y canto mi voz en tu tormenta.

 

Poema leído por la autora

 

 

 

 

 

 

Karmelo C. Iribarren: “La poesia”

 

Poesia tradotta da Benedetta Belfioretti (Università degli Studi di Macerata) e letta da Francesca Di Presa

LA POESIA

 

I parchi in autunno

sotto la pioggia,

i bar aperti alle ultime ore della notte,

gli occhi profondi

di alcune donne,

gli alberghi, una stazione deserta

una domenica pomeriggio d’inverno

vista dal finestrino

del treno…

 

La poesia, anni fa, era solita frequentare

questi luoghi,

lo so

perché la incontravo molte volte.

 

Poi, un giorno, ha smesso di venire.

 

Un peccato.

Neanche s’immagina

ciò che potrei farle ora

con la mia esperienza.

 

LA POESÍA

 

Los parques de otoño

bajo la lluvia,

los bares últimos de la madrugada,

los ojos abismáticos

de algunas mujeres,

los hoteles, una estación desierta

un domingo de invierno por la tarde

vista desde la ventanilla

del tren…

 

La poesía, hace años, solía frecuentar

esos lugares,

lo sé

porque yo me la encontraba muchas veces.

 

Luego, un día, dejó de aparecer.

 

Una pena.

Ni se imagina

lo que podría hacerle ahora

con mi experiencia.

 

Leído por Antonio Martínez Arboleda

Foto de Cordwainer CC BY SA 3.0 (Wikipedia)

Ben Clark: “When the Poem Arrives”

When the Poem Arrives

 

Translated and read by Mike Baynham (University of Leeds)

 

When the poem arrives, the one

I want to write you, just turns up

vibrant and young, first to the eyes 

and then after, to the hands, just like that,

claiming there was nothing easier

than to wait for it, in spite of 

having done so in a windowless room 

over many years, in fact forever.

When it arrives and I read you that poem,

and the poem grows old and dies alone

like an incorruptible saint and we

don’t know where it lives: whether

in me or in you, or if it just drifts

between the two of us like a promise

never to be fulfilled, when it

arrives and insists on being 

I don’t know if I will be ready for it.

Just thinking about it torments me

as much as fearing that it will not come 

at all or that it came already and 

I didn’t manage to welcome it;

now I will never be able to tell you

what the poem alone, that poem 

which could turn up just as you did,

all of a sudden, filling with words

the empty space, would manage

to tell you how I want to tell you

and I do tell you just like this, 

as I wait in that torpid urgency

with which all lovers write their poems.

 

La policía celeste, 2018

 

 

 

Cuando el llegue el poema

 

Cuando llegue el poema que te quiero

escribir, cuando acuda vivo y joven

a los ojos primero y a las manos

después, sencillamente,

predicando que nada hubo más fácil

que esperarlo, a pesar

de haberlo hecho en cuarto sin ventanas

durante muchos años, desde siempre.

Cuando llegue y te lea ese poema,

y el poema envejezca y muera solo

como un santo incorrupto y no sepamos

dónde habita: si en ti, si en mí, si vaga

entre los dos igual que una promesa

que no puede cumplirse, cuando llegue

y exija ser, no sé si voy a estar

preparado. Pensarlo me atormenta

tanto como temer que no vendrá,

o que ya vino y no logré acogerlo;

ahora no podré decirte nunca

lo que sólo el poema, aquel poema

que podría llegar como llegaste

tú, de pronto, llenando de palabras

el espacio vacío, lograría

decirte como quiero yo decirte

y que te digo así, mientras espero,

con la urgencia y torpeza con que escriben

todos sus versos los enamorados.

 

Leído por el autor

Foto de Laura Ferrer Aramabarri (Wikipedia) CC BY SA 4.0

 

Juan Pablo Zapater

Juan Pablo Zapater
LA EXTRAVIADA

 

 

Tu voz me conmovió desde el principio,

cuando apenas tu idioma conocía

y llenabas con nuevos evangelios

la bóveda del alma.

 

Aquellos cantos mágicos tan tuyos

sonaban como música traída

de un reino prodigioso, como rezos

que buscaban un dios

escondido entre pétalos de rosa.

 

Juré tomar tus hábitos y anduve,

descalzo y penitente,

en mi humilde labor de escribanía.

Yo quería imitarte: por las noches

me sentaba a tu lado y de mi pecho

se escapaban también aves azules.

 

Eras tan especial, tan poderosa,

que pronto decidí afrontar contigo

los momentos de duda, los reveses

del amor y la vida, circundados

de encierro y soledad. Yo te llamaba

espadas como labios, la voz a ti debida,

canción desesperada y otros nombres

preciosos como esos.

 

Mas algo en mí cambió y en veinte años

dejé de convocarte y me entretuve

montando otros caballos de batalla.

Olvidé la ternura de tus brazos

y también su desnuda fortaleza.

 

¿Fui yo quien te perdí? Nadie te huye

si no le das la espalda, si no cesas

de decirle al oído esas verdades

que sólo tú conoces.

Qué larga fue la noche de tu ausencia,

qué enferma de silencio.

 

Hoy has vuelto, tan honda y luminosa

como yo te recuerdo, sin dejarme

ni entonar un reproche.

 

Y el verso que derramas en mi frente,

hecho de luz cantada y viento dulce,

renueva mi bautismo con su lluvia

de benditas palabras.

 

 

(Del libro La velocidad del sueño)

Javier Arnaiz

Javier Arnaiz
CONTRA EL MIEDO

 

 

Recitaré en elipsis,

escribiré palabras,

paisajes para tímpanos cerrados que olvidan

emborronados párrafos

de luz sin sentimiento.

No expresaré, amor,

los te quiero elegidos por el miedo,

huirán avergonzados

por curvas ocultadas.

Mi voz, con alpargatas mal medidas,

caminará entre  piedras

dolida del dolor de las pisadas.

 

Percibo respirar a los espías

que anotan mis vocablos solidarios.

 

– Han abierto las cárceles;

los poetas se presentan en la fila

para evadirse de ellas-.

Isabel Romera

DEJADME LA ESPERANZA

 

 

                        El odio se amortigua

                        detrás de la ventana

 

MIGUEL HERNÁNDEZ

 

 

Los alambres del tiempo

reforzaron la valla

que la muerte no pudo derribar.

Tu casa sigue abierta.

Rezuma en las paredes

la sangre de tu herida,

la sangre de los hijos que nacieron después.

Tu nombre, Miguel, fluye

entre sus manos blancas

mientras el hombre acecha.

 

Ha regresado el tigre,

la garra nunca es suave.